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by Emma Briseida Avila (Contribution by), Salomon Israel Dorado (Author)
DE LA NADA, SALE NADA
Daniel Manrique y el Arte Acá Tepito 1973-1978
En 1973 había un hombre con dos vidas que no deberían haber podido convivir.
De día, era tornero en una fábrica. De noche, era el artista que México había mandado a representar al país en la Bienal Internacional del Deporte de Barcelona. Ganaba menciones honoríficas. Exponía en museos. Y aun así, no le alcanzaba para la renta.
Esa contradicción tiene nombre: Daniel Manrique Arias. Y esa contradicción es el origen de uno de los movimientos artísticos más radicales -y más silenciados- de la historia cultural de México.
Nacido y criado en Tepito, reprobado tres veces en la escuela, formado como pintor académico en La Esmeralda, Daniel decidió hacer algo que nadie en el circuito oficial se atrevía a hacer: dejar de pedirle permiso al sistema del arte.
En lugar de pintar para galerías, pintó puertas viejas, roperos, fachadas del barrio. En lugar de esperar que las instituciones dignificaran a Tepito, convirtió Tepito mismo en la obra. Nació así Arte Acá: un movimiento que llenó una galería hasta que tuvo que llegar la policía, que puso el caló y el habla del barrio al mismo nivel que el español académico, y que -cincuenta años antes de que el arte urbano se pusiera de moda en las galerías más caras del mundo- ya lo estaba haciendo desde adentro, sin financiamiento, sin marca, sin gentrificación.
Este libro no es una biografía más.
Está construido con el archivo personal de la familia Manrique: fotografías nunca antes publicadas, cartas originales, volantes pintados a mano, manifiestos, recortes de prensa de los años setenta y los propios textos de Daniel, preservados tal como los escribió -caló incluido, sin corregir, sin suavizar-.
Es la historia contada por quienes guardaron sus papeles durante décadas porque sabían que, si ellos no la escribían, nadie más lo haría.
A lo largo de sus cuatro volúmenes (1973-1978) verás nacer un movimiento desde cero, verás a un barrio entero convertirse en museo vivo, y entenderás por qué la autenticidad de Daniel Manrique sigue siendo, medio siglo después, más radical que buena parte de lo que hoy se llama arte contemporáneo.
Qué pasa cuando un artista deja de pedir permiso?
Ábrelo y entérate.