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by Jhak Valcourt (Author)
Contuvo la respiración y caminó de puntillas hacia la puerta entreabierta del dormitorio. Atisbó por el resquicio. Se le hizo pedazos el corazón. Notó que el aire que respiraba era vidrio quebrado; que cada latido era un alfilerazo contra su aorta.
Se llevó la mano a la cintura y sacó la pistola. La observó como si le trajera algún recuerdo remoto y desagradable. Sus manos empezaron a temblar y se hundió en un torbellino de confusión; tan aniquilado que no supo cómo proceder: fue como si en el lugar del corazón le cavaran el Gran Cañón del Colorado.