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by Robert Maximiliam (Author)
Nadie te puede ver cómo te miro, cómo te observo, cómo admiro la exquisitez de tu belleza. A través del cristal de mis ojos te vuelves primavera en el recital de mi corazón, te vuelves una canción haciéndose eco en la melodía de mis fantasías, en el día a día de mí contemplar. Por eso, miro, callo y respiro para anidar en mi alma la grandeza de tu existir